Cómo ganar una discusión
De Wikipediars
El arte de ganar una discusión se basa en saber utilizar las falacias adecuadamente. ¿Te acordás de tus clases de lógica, donde te enseñaban que las falacias eran razonamientos incorrectos? Bueno, son imprescindibles a la hora de ganar una discusión, ya que al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, un debate no se gana con argumentos sino sabiendo hacer uso de una mezcla de ataques personales, mentiras e insultos.
Por ejemplo, es ESENCIAL conocer cuales son los «insultos madre». Estos son llamados así porque a la hora de una discusión, no tienen contestación, son perfectos, cualquier persona que los reciba quedará completamente desacreditado a los ojos de los demás y su palabra no será nunca más tomada en cuenta. Los dos insultos que arruinarán por completo a su rival son:
- Maricón o cualquier variación aludiendo a la homosexualidad del otro (Soba vergas, masca pitos, pule batatas, chupa salchichones, catador de porongas, lustrador de garchas, probador de longanizas, sorbe petes, aspira leche, mastica vergas, come bananas, etc, etc)
- Garca: (Advertencia, este insulto debe usarse solamente si su contricante NO es garca) El insulto perfecto para un no-garca. Si su contricante fuera un garca y usted aplicara este insulto, poco efecto tendría, ya que su rival seguramente estará consciente de su condición de garca y por lo tanto, se garcha demasiadas minas y tiene demasiada guita como para que ese insulto le importe. En cambio, si su adversario no es garca, esto lo desmoralizará por completo, ante él y ante el público, ya que iniciará una perorata interminable, aburrida y nerviosa donde tratará por todos los medios de demostrar que él no es garca, logrando sólo confundirse más, desviar el tema, aburrir a los oyentes y perder credibilidad ante sus ojos, todo resultando a su favor. Y aunque su rival logre salir de la trampa, usted igualmente ganará valiosos minutos durante los cuales podrá pensar nuevos insultos.
Tips para discutir política con éxito
- Diga cualquier bolazo que le convenga a su discurso con la convicción de un experto en el tema, no importa que el debate sea sobre geopolítica o nanotecnología.
- Arroje cifras y ejemplos que sustenten su opinión aunque no esté seguro de su exactitud. Si tratan de desmentirlo, exija a su adversario las fuentes, los más probable es que él también esté mintiendo descaradamente.
- Analice el medio en el que se desarrolla el debate. Si es un auditorio garca, acuse cada tanto a su contricante de «estatista» y de ser un retrógrado que quiere «retroceder 50 años». Si el público es progre, debe contratar con calificaciones como «neoliberal» y frases del estilo: «tiene el mismo discurso de la dictadura».
- «Si, en cambio, su contricante está usando datos concretos y comprobables, desmerezca su opinión con afirmaciones como: «Bueno, si su fuente es la UNICEF terminamos acá, esos números sobre la infancia están digitados por los intereses más oscuros».
- Si la está pasando mal porque el otro lo está destrozando en el debate, apele al impacto.
- Cite frases u obras apócrifas de filósofos y políticos con cierto consenso. Por ejemplo: «Yo no descubro nada, digo lo mismo que decía Platón en 'Contra la necedad'».
- Diga: «Ya que explicás todo tan bien, por qué no decís dónde está lo que te robaste» o «Qué bien que te preparan el discurso las corporaciones que están hundiendo al país y te pagan para defenderlas».
